Persianas

Frío, en negación, contra las represalias de Luís Bárcenas por las deudas con Pepe Gotera y Otilio. No ves nada. Yo no mucho más que pájaros sin pistola. El transeúnte que titiritaba, me mencionaba como esclavo a crucificar, pero yo sin remedio, me descoyuntaré enviando cubos de rubik a mi amiga. Presioné el botón, pensé, qué ella extienda ese cable entintado de cuya figura se asemeja a un saxofón. Cierra la persiana y veamos.

A tomar por saco

Una persiana que se cae.

Existir es lo más, y así es como me lo aseguró el señor director. Según los modelos: ¡esas páginas me adoran! Todo el mundo se mantiene en  línea, a juzgar por su caracter, no parece mecer en el hogar, aunque solo colecciones mariposas friendo salchichas…

Verde es, verde es… mantenerse en trance es una cuestión metodológica simple del verbo conjuntivo. ¿Conjuntivo? Incongruente. ¿Incompatible? Viable. ¿Visible? Hormigas pues.

Ya veremos si mudarás por represalias fiscales contra el lapsus apocalíptico de Jordi Hurtado, y por las magdalenas de Felipe V. Por las gomas Milan te librarás de mi omnipresencia en tu mente, por lo que podrías contratar a una persiana que no dé corriente. Haz algo… quítate esa lombriz, coge una pastilla y, holgándose, siniestro. Empecemos nuevamente. Me cojo a Bárcenas.

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