Cita

gil

¡Ay, qué diéresis! Entre comillado de plata, escombros atormentados por siete puntos y aparte desayunan jaulas de veneno porque no figuran en el infierno. Sea posible razonar la posibilidad de que anoche halla fallecido una matriz cuadrada en medio de una decisión apostrófica.

¡Qué calambres me dan tus ideas parasintéticas! Entiende que aunque lo normal fuese pedirte fuego, plumas crecerán en tu frente. Solo espero que los sobacos no se vean, quémalos con los ratones y niños del hambre. Estás muy literario hoy…

Ponles planta a los niños, que crezcan con sus muros de plata, y que se estrenen. Las intuiciones aparecen rascando las texturas de cada uno de los prójimos sin alta definición. Regálales lejía, y acabarán con un susto de toro blanquecino. Solo espero, pero no sabes lo que olvidas. Métete en el mundo de la perdición, algunos ovícolas aseguran que debes hallarte aquende las porterías cuando caigan aguaceros.

Por cierto, mi nombre no es Andrés.

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