Archivo de la categoría: Surrealismo

Bastante parecido a “Sin sentido”.

Ciudad Real 991

A este estrés no le quites interés. Lo que me atrajo desde el principio fue este viaje al apellido de tu hermana. No es teatro, es ciencia ficción. No por tener más apellidos que tu hermana, tendrás los pies más en la tierra que en la máquina de su sostén. Sabemos que las matemáticas no nos dan de comer cada día y a César Augusto no le gustaba el fútbol.

futbolfil

Hablando de aplastar, ¿has leído las tormentas que dijeron mis croquetas cerca de la soledad? Es más, ¿crees que de ser verdad la escasez de agua en la cisterna de Enrique Perales supone la disfunción eréctil indispensable de tu conciencia, resfriada con ansia de saber por qué las torres de Hércules estaban en plena supernova? No tienes ni siquiera ruido en tu mente. Tu mente es tan solo un conjunto de trozos de poliestireno calcinados por la falta de creatividad de tu madre, que con anteojos, volverá a irse a hacer la ruta de la madera para hacerse Rusa.
Haz clic aquí para seguir leyendo >>>

Anuncios

Eucalipto

¿Qué es esto… un concurso de robocops…?

Creía que los toros alfileres eran feas ideas de diez mil malnacidos fehacientes de Domti. En Vicálvaro le cambiaban las bombillas a mi vecina por cuatro mierdas de cencerro. ¿Qué rábanos hacía en el sidecar de tu hermana? Rodaba, rodaba con toros de plástico.
Toros Haz clic aquí para seguir leyendo >>>

Se buscaban autobuses en la gran parada de la Avenida del toro de Chicago en busca de nuevas secuencias aeroviarias contra el pronóstico de tormenta so prescripción médica y bajo la tutela legal virtual del médico Alfonso Benítez por influencia de la malaria perdida

Los espermatozoides del controlador corrían por las anchas vías eléctricas en busca de amor y afección por cortesía de Luís Enrique. Estaban las anchas cuadras de alta mar sobre el bosque colorado del señor del gorro rojo. Se programaba una larga evidencia acerca del mundano que visitó esta antesala. No dejó entrever sus desdichadas ganas de devorar esos perros…

Y esto es una bolsa— ¡Pero cómo está la mar, don Cúlmenes! ¡La verdad de los sobres verdes!

Ese mensaje solo hay que tenderlo y pasarle el cepillo. Todo debe ser una conjetura precipitada de ella, la que no tiene la culpa de haber arreglado las cartas. A la mierda. A la mierda las cartas. Se puede arreglar haciendo una fotocopia. Y al que le vaya, le viene.
Haz clic aquí para seguir leyendo >>>

Tumbacoches

Lo más chocante de la tónica de hoy son las antenas que habían en el cielo, arañando las nubes de poliestireno que volaban sobre cada una de nuestras cabezas. La televisión, la propaganda… ¡el cosmos! Todo tenía una explicación: había que poner en cada uno de nuestros tambuchos nuestros órganos y dejarlos secar en el horno. Para nada cuadraba este tema con lo que dijo nuestro sabio tumbacoches, destrozando miserias a mil parquímetros por segundo.

precaucion

Hay que procurar no encontrarse con ningún tumbacoches por el camino.


Haz clic aquí para seguir leyendo >>>

Vino

vinoviovencioUn vaso de vino quiso destruir el mundo porque le salió de la caspa. Me metí a base de codazos ahí dentro para terminar con él y acabar con el ciervo de la libertad.

— ¡Es mermelada! ¿No lo sabías?

mermelada

Haz clic aquí para seguir leyendo >>>

Pusp

¿Upebwjb op ibt mphsbep eftdjgsbs fm nfotbkf rvf if ftdsjup ibdf ujfnqp fo ftuf njtnp cmph?

Tj ft btj, op dpopdft cjfo ftuf cmph… bvorvf fo wfsebe, ¿b rvjfo mf joufsftb ftuf cmph? Dsfp rvf b obejf, qfsp mp njtnp eb.

Tpmp ftqfsp rvf, tj bmhvjfo eftdvcsf dpnp eftdjgsbs ftuf mfohvbkf, rvf bmbseff fmmp qps brvj p qps bmhvob qbsuf ef joufsofu, qps gbwps.

Hsbdjbt z ibtub pusp ejb.

Cita

gil

¡Ay, qué diéresis! Entre comillado de plata, escombros atormentados por siete puntos y aparte desayunan jaulas de veneno porque no figuran en el infierno. Sea posible razonar la posibilidad de que anoche halla fallecido una matriz cuadrada en medio de una decisión apostrófica.

¡Qué calambres me dan tus ideas parasintéticas! Entiende que aunque lo normal fuese pedirte fuego, plumas crecerán en tu frente. Solo espero que los sobacos no se vean, quémalos con los ratones y niños del hambre. Estás muy literario hoy…

Ponles planta a los niños, que crezcan con sus muros de plata, y que se estrenen. Las intuiciones aparecen rascando las texturas de cada uno de los prójimos sin alta definición. Regálales lejía, y acabarán con un susto de toro blanquecino. Solo espero, pero no sabes lo que olvidas. Métete en el mundo de la perdición, algunos ovícolas aseguran que debes hallarte aquende las porterías cuando caigan aguaceros.

Por cierto, mi nombre no es Andrés.

Persianas

Frío, en negación, contra las represalias de Luís Bárcenas por las deudas con Pepe Gotera y Otilio. No ves nada. Yo no mucho más que pájaros sin pistola. El transeúnte que titiritaba, me mencionaba como esclavo a crucificar, pero yo sin remedio, me descoyuntaré enviando cubos de rubik a mi amiga. Presioné el botón, pensé, qué ella extienda ese cable entintado de cuya figura se asemeja a un saxofón. Cierra la persiana y veamos.

A tomar por saco

Una persiana que se cae.

Existir es lo más, y así es como me lo aseguró el señor director. Según los modelos: ¡esas páginas me adoran! Todo el mundo se mantiene en  línea, a juzgar por su caracter, no parece mecer en el hogar, aunque solo colecciones mariposas friendo salchichas…

Verde es, verde es… mantenerse en trance es una cuestión metodológica simple del verbo conjuntivo. ¿Conjuntivo? Incongruente. ¿Incompatible? Viable. ¿Visible? Hormigas pues.

Ya veremos si mudarás por represalias fiscales contra el lapsus apocalíptico de Jordi Hurtado, y por las magdalenas de Felipe V. Por las gomas Milan te librarás de mi omnipresencia en tu mente, por lo que podrías contratar a una persiana que no dé corriente. Haz algo… quítate esa lombriz, coge una pastilla y, holgándose, siniestro. Empecemos nuevamente. Me cojo a Bárcenas.

Estiércol

Opulencias en galerías de peces debe haber, de tanto verte crecer con el verde bedel. Medité: en italiano no sería lo mismo decir cordero. Ahora se explicará como funciona la buena pericia de refrendar estas demostraciones acerca de los bancos enmudecidos de madera.

Parecen de estiércol— pensé. Que este viento amazónico no nos dejará vivir si no levitamos a su ritmo. Estiércol es lo que cuenta, abono para las plantas. El mal hombre nunca debe ser obedecido si relojes de espuma lleva consigo. Lavelo inmediatamente si no quieres que la pesadumbre de la nochevieja te deje en vano con tus biznietos estercoleros. Petróleo es lo que sonsacarán de tu sonrisa, ¡talegón fétido de rasantes!

Su sonrisa es lo que gobierna el viento. Quizá tenga porvenires eclesiásticos entre manos, que en el lecho echan humo. Desconozco si tu asistencia a mis aposentos describen ignorancia, predicamento, o rollos de papel higiénico. Estiércol es la clave, obedéceme, ídem. Merced.

Cavilaciones

Contrareaccionaré sobre este monopolio antipolítico con la tijera del nihilismo. Todo esto producirá una controversia en los medios, lográndose así periódicos escritos en Copasetic a tamaño 16. Nadie conoce a estas fructíferas aprobaciones de los emergentes ponentes en forma de cábalas, pues se tratan de leyes escritas sin manos.

Una idea que vulnera moralmente la insensibilidad innata de la psique. Mejor poner sus ojos a la venta y esperar a que otros vean  por él la verdad, paseando por los inmensos mares de la blasfemia.

Yo voto por la opinión de la incredulidad, y por el bien los bulevares de Jaén, por las ideas racionalistas del tapicero. No hay mucho que husmear en este campo de ronzales contra la antiapatía. No es ético razonar sobre ello de manera resquemada.